De la Maritimidad II

De la Maritimidad

-II-

El patrimonio marítimo se construye y se reconstruye sin cesar,

en función de los proyectos de los grupos sociales y de las instancias responsables de su conservación,

de su rehabilitación, de su promoción.

(Françoise Peron. El Patrimonio Marítimo.)

Ante los espacios vacíos de la zona portuaria en desuso, los llamados “agentes sociales” se suelen movilizar reivindicando nuevos usos de tales espacios de acuerdo a sus intereses. Promotores inmobiliarios, inversores, empresarios del sector turístico, ciudadanos, vecinos, representantes políticos elegidos… todos reclaman para sí, el uso del frente marítimo liberado de sus antiguas funciones portuarias.

En general, las estrategias de cada grupo giran alrededor de tres aspectos:

  • El turismo como solución a las inquietudes que plantea el desempleo

  • La renovación urbana y los intereses inmobiliarios

  • Reforzar la identidad marítima de la ciudad


Sin ánimo de ser exhaustivos, se puede decir que en la recalificación portuaria se han desarrollado dos modelos: el modelo americano de Estados Unidos y el modelo europeo, particularmente el desarrollado en Francia.

El modelo americano

El modelo americano se caracteriza por una desafección por el centro urbano. En él, los terrenos industriales y portuarios obsoletos, ofrecen la posibilidad excepcional de creación de un nuevo centro que raramente se integra orgánicamente con las zonas circundantes. En EEUU los proyectos de recalificación de los espacios portuarios se basan en la creación de una nueva zona de función lúdica, comercial y de negocios,con poca o ninguna relación con los barrios circundantes. Se trata esencialmente de espacios recreativos, destinados prioritariamente a hombres de negocios, a turistas y a una larga clientela regional que busca «safaris de ocio» (Gravari-Barbas, 2002)

Los frente marítimos se convierten pues, en la vitrina de una ciudad que busca una nueva imagen: los World Trade Center, palacio de congresos, acuarios, hoteles , marinas y salas multicines e Imax se construyen alrededor del ineludible centro comercial lúdico imaginado por los promotores inmobiliarios.

El paso del puerto productivo al puerto dedicado al consumo de ocio, y de actividades culturales (pero de consumo al fin y al cabo), ha sido en efecto, perjudicial para el patrimonio portuario, condenado, en adelante a una especie escenografía aséptica, vacía de sentido. (Gravari-Barbas, 2002).

El modelo francés

Diversos proyectos desarrollados en Francia (Marsella, Dunkerque, Lorient, Saint Nazaire…), integran, cada uno a escalas diferentes, la reflexión sobre la recalificación portuaria en un proyecto urbano más general (proyecto Ciudad-Puerto a Saint Nazaire, Proyecto Ciudad-Mar en Lorient, proyecto Euromediterrráneo en Marsella, etc.) . Esta aproximación a la reconversión de los espacios portuarios pretenden crear verdaderos barrios urbanos más que barrios vitrina de función turística.

En este contexto, cobra vital importancia la participación de las asociaciones ciudadanas por el papel que juegan en la sensibilización y promoción del patrimonio marítimo ante el público.

Estas asociaciones, además participan en la toma de conciencia colectiva de los valores propios del patrimonio marítimo tanto desde un punto de vista histórico, social, técnico, como estético.

Son creadoras de movimientos de opinión y de movilización que interpelan a los socios públicos y actores económicos sobre las acciones a poner en marcha para la salvaguarda de la maritimidad de los proyectos que les afectan (Decaux, 2002). Tanto es asi, que se puede decir sin miedo a equivocarnos que, desde los años 80 del siglo pasado, gracias a la participación de las asociaciones ciudadanas, la noción de maritimidad se ha impuesto como una categoría dominante de la vida cultural y de las políticas públicas.

No obstante, esta vía en la recuperación de los viejos espacios portuarios, no esta exenta de problemas. Pasado un cierto tiempo, se detectaron inconvenientes , dificultades en la gestión, en las acciones e intervenciones. Y sobretodo se puso de relieve la relación difícil y compleja entre patrimonio y turismo. El término «maritimidad» se puso en primer plano precisamente con este propósito. Los ediles deseaban pues presentar al público un conjunto de actividades relacionadas de cerca o de lejos con el mar, para crear los empleos que el traslado (o pérdida) de las funciones portuarias habían destruido. Se pensaba que el patrimonio atraería el turismo.

Pero posteriormente se ha visto que el turismo pude provocar una cierta trivialización del patrimonio, llegando a veces a reducirlo a un mero escenario folclórico. Se constató que el público prefiere la diversión a la autenticidad.

Nuevos retos se siguen planteando en la reconversión de zonas marítimas que habían perdido su uso clásico.

Conflicto social y democracia

Un complejidad añadida al modelo francés es que no hay que olvidar que la construcción de un patrimonio no excluye las relaciones de fuerza, abiertas o enmascaradas entre grupos sociales. Y esta complejidad se acrecienta si se tiene en cuenta – como se ha dicho más arriba -, que, en general, el modelo francés de recuperación de espacios marítimos se integra en proyectos más amplios de transformación urbana que afectan a la ciudad en que se hallan tales espacios.

El urbanismo – y concretamente los planes de urbanismo -, es la expresión de un conflicto de poderes y las luchas que genera tal conflicto atañen a más o menos grupos sociales, según sea la calidad democrática de la sociedad, quedando una menor o mayor parte de los ciudadanos al margen, y sólo le será dado soportar los efectos de las decisiones que el plan de urba nismo implique (Beringuier, 1974).

La urbanización, la proyección geográfica de la urbanización, será el resultado de tales luchas entre clases y grupos sociales, de tensiones en el interior de estos grupos y de antagonismos entre individuos (Beringuier, 1974).

Como consecuencia de esas luchas, se puede constatar, en este tipo de proyectos de recuperación de espacios portuarios, una incapacidad de los diferentes actores para encontrar un consenso alrededor de un proyecto que responda a los deseos de todos los participantes. Quizá esa debería ser la función de las autoridades públicas: suscitar y alentar ese consenso (Barzman, 2002).

Cuestión que parecen tener asumida los representantes municipales elegidos en Francia: Somos responsables de hacer de tal manera que las cosas vayan para adelante, que no haya contradicción entre el hecho de sostener acciones patrimoniales y el hecho de trabajar sin descanso para la creación de nuevas estructuras para adaptar, modernizar, transformar las economías y las sociedades litorales dentro un cuadro regional, nacional y europeo...1

A modo de conclusión

La reflexión plural que se plantea con la maritimidad esta ciertamente centrada en el patrimonio marítimo, sus actores, sus dinámicas, sus funciones a veces contradictorias, cuestiones sociales todas ellas candentes que no hay que dudar en plantear, en reformular, empezando de nuevo cien veces si fuera necesario, si se quiere evitar que los individuos, junto con su pasado, sean sometidos a una condición cada vez más deshumanizada en el nombre de una adaptación a los imperativos de un modernismo mal comprendido que se traduce en su esclavización a una obsesión técnico-económica invasora (cuya lógica no es más que la de su propio desarrollo) o el repliegue defensivo sobre un pasado mitificado. (Peron, 2002)

Referencias

Barzman, John. (2002). Qui s’interèse par le patrimoine portuaire et maritime. Le cas du Havre a Peron (2002) Le Patrimoine Maritime.

Beringuier, Christian. (1979). Urbanismo y práctica política. Barcelona

Decaux, Alain. (2002). Le patrimoine culturel maritime et côtier et l’action associative a Peron (2002) Le Patrimoine Maritime.

Gavari-Barbas, Maria. (2002). La ville portuaire festive a Peron (2002) Le Patrimoine Maritime.

Peron, Françoise. (Directora). (2002) Le Patrimoine Maritime. Construire, trasmettre, utiliser, symboliser lés héritages maritimes européens. Rennes,

1Parlamento de apertura del Coloquio Internacional Patrimonio Marítimo 2000 por el alcalde de Brest, M. Pierre Maille. Las participaciones en el coloquio se recogen en Peron (2002).

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One comment

  1. Javier

    Considero que este artículo es muy importante por dos razones.
    En primer lugar, porque expone las bases teóricas de los movimientos cívicos que durante los últimos 25 años han defendido una forma distinta de aprovechar la recuperación de una parte del puerto viejo de Barcelona. Suele ocurrir que quienes tienen la sartén por el mango, en nuestro caso la Autoridad Portuaria de Barcelona, pregonan que su actuación es la mejor de las posibles. En el artículo se ve claro que no es así. La APB ha optado por una versión cartonpiedra de las opciones norteamericanas ignorando las opciones más propias de Europa.
    Por otra parte, en el artículo aflora con claridad la idea de que la defensa de la maritimidad comportará un esfuerzo sostenido en el tiempo para el que hay que prepararse.
    Felicito a Xavier Bofarull por haber realizado este interesante trabajo.

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